viernes, 14 de julio de 2017

le rompió los espejos pero... sáquele pieza...

cómo buena bogotana aún disfruto de viajar en bus, claro dormida, es la segunda vez que me sucede que yo super profunda, me despierta la guerra de conductores.
la primera por una vía que sale de la capital mi bus se enfrentaba a un intermunicipal por que el uno cerro al otro,  y claro como macho alfa de pelo en pecho que se respete,  empezaron a realizar conductas de riesgo y los usuarios del bus gritaban lo cual liberó esta princesita de su sueño, claro si me levantan de repente soy agresiva entonces simplemente grite ¡que se enamoró paguele pieza!, ¡que le rompa el culo a usted y no al carro!, ¡llévelo a cine!
claro... tarde me di cuenta de mi lenguaje estrato cero,  que ofendia la alcurnia de mis antepasados indígenas y españoles,  además de taladrar los castos oídos de mis compañeros de viaje, el conductor se calmó, siguió su camino y yo seguí durmiendo.
pregunta: ¿porque será tan grande el miedo a que le agranden el hoyo que se tranquilizan y relajan?
¿será que en realidad lo quería llevar a cine?
ni idea... solo hombres en mundo de hombres...
pero la última un bus peleando con un camión de servientrega,  claro yo dormida y manejaba como camionero se me hizo normal, hasta que los gritos de la gente me despertó,  el conductor se bajó, yo saqué la cabeza por la ventana y con mi adorable acento de rolo nativo criado con queso y chocolate santafereño dije algunas perlas de sabiduría
¡beselo!, ¡dígale que lo ama!, ¡paguele pieza!
claro el conductor del bus le pagó el espejo al de servientrega,  cada uno montó su carro y ambos salieron con su coño intacto (me refiero al culito del carro, claro)

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